Perchas

-Buenas tardes, caballero.
-Sí, dígame?
-Vengo a hacerle una oferta imperdible, vea que preciosas perchas.
-No, gracias, ya tengo bastantes, en otro momento tal vez..
-Está bien, pero permítame continuar y decirle que éstas no son cualquier perchas. Descubrirá que mi oferta no es moco de pavo.
-Me imagino que serán muy baratas seguramente, pero ya le dije que ya tengo..
-Caballero, estas perchas, así como las ve, aunque parezcan perchas ordinarias, objetos comunes y sin demasiada importancia, son mucho más que eso.
Usted podrá pensar que soy un vendehumo, un estafador de poca monta tal vez, o un simple e inofensivo viejo orate, pero téngame fe, deposite una cuota de confianza y dele a este pobre viejo dos simples minutos para explicarle.
-A ver, lo escucho.
-En estas perchas usted podrá colgar cada parte de su vida y lo que le venga en suerte. Cada logro y fracaso, cada festejo y desilusión. Una vez estos momentos son colgados, allí se quedan. Y como con la ropa común y silvestre, ud. podrá guardar todo aquello que le sirva y desechar tranquilamente el resto.
-Vamos, déjese de joder, hombre..
-Créame que no le estoy mintiendo, y en todo caso, si ésto no funciona para usted, aún así dispondrá de unas excelentes perchas de la mejor calidad para sus camisas.
-Ok, deme algunas.. cuánto le debo, diez, veinte pesos?
-No, sólo un peso. Pero despreocúpese, con aceptarlas ya me lo ha quitado.

Cova – 2010

 

Intermediache

Para qué ahondar exhaustivamente en lo inhóspito, si el anhelo se vuelve inhumano y no se ahoga ni en sahumerios y alcohol?

Es un hecho fehaciente e inherente, un vaho alcahuete y deshonesto que se rehúsa a deshacerse y vehementemente te toma de rehén, te inhibe y te prohibe enhebrar los pasos necesarios para ahuyentar el moho adherido a la almohada.

El desahucio te exhorta a ser coherente, y aún así, uno rehuye resultando inhábil y aherrumbrado.

Incoherencia

La incoherencia no es más que dos kilos de hora entrañando el ropero acuático bolchevique, fruto imberbe de un pasado sideral y psicotrópico, la jaula bizantina de un impávido vestigio subterráneo línea B acarreando los arroces ígneos de la cuarta temporada tatuada de frente, el dos de palo que guste mandar. De qué son esas alpargatas?

Lógicamente

Al alzar armas más mastico, como motivación onírica, casi sin intentar. Harto totalmente termino notas asqueado, donde de dejado dormí mínimamente temblando, doblegado. Doce seudónimos mostraron once certeras acepciones. Necesidad adversa, saber ver versos oscuros, hoscos. Costumbre breve vertiéndose serena, narrando dolores. Es eso solo lo lógico?

Drops

A drop.
Adrift in the emptiness
A brief ripple in time, a sudden slip in the echo of a frozen voice.

Two drops.
Shattering the mirror in which I stand, just tearing apart the mild instances of a vanished smile.

Three drops.
A tree drops its frail desire, a tear caught by the sick wind that seeks the wings of a featherless, impervious soul.
Fed her least sour hours, a minute prelude to a broken second amidst in the silence, the slowest motion of a notion unknown.

Four drops.
A decimated memory.
Rain is pouring down.

 

Corto

Cuando desperté, lo primero que vi fue la reproducción del Van Gogh colgada en la pared chorreando las pinceladas amarillas hasta el suelo, y pensé que te habías ido. Apagué el despertador buscando silenciar la mañana que perforaba cruelmente la habitación, el aire y el dolor, pero el silencio era mucho más violento y perturbador.

Esa estúpida sensación de estar a punto de vomitar el alma y no.

Buscando el rastro de tus pasos derretidos sobre la alfombra me hundí en los espacios que quedan entre cada espeso remolino de tu perfume, sabiéndome fuera y lejos de todo, justo a tiempo para traspasar la gelatina del recuerdo y perderme y desaparecer completamente de mi propia memoria.