Se Sabe Escuchar

Sin aviso, el flaco un día apareció en la puerta del Club Edison con una mesita, un frasco y un cartelito que decía ‘Se sabe escuchar’
Por dos semanas se sentó ahi desde la mañana a la noche, y entre los muchachos apostábamos por cuánto tiempo se iba a aguantar eso.
Pero un día vino uno de los pibes de la otra cuadra y nos dijo que Don Díaz, el viejo del almacén, le había dejado unas monedas en el frasco diciendole al flaco en el oído: ‘Anoche la puse otra vez.’
Nunca se comprobó que esto fuera cierto, pero lo que sí, es que de allí en más, fue como un virus. Cada día más y más gente se arrimaba al flaco y pasaba unos minutos sentada junto a él contándole lo que no tenían a quién contar. Y por supuesto, a todos les gusta ser escuchados.
La cola de gente alcanzó a extenderse por varias cuadras. De más está decir, que el flaco la empezó a juntar en pala.
Poco tiempo después alquiló un departamento en el centro, y empezó a llegar gente de afuera, personalidades, políticos, sacerdotes. La fama del flaco se expandía increiblemente rápido.
Todo el mundo parecía tener algo que decir, y la privacidad y confidencialidad que proveía el oído del flaco, era lo que más apreciaba su clientela.

Se rumoreaba que el flaco a esa altura tenía conocimiento no sólo de hazañas de madrugadas adolescentes sino así también de los secretos más oscuros de las altas esferas.
Todos los medios hablaban de su empresa y él era tapa de las revistas y los diarios más importantes del país.
Dicen que le ofrecieron fortunas por la empresa y que el flaco siempre se negó. Que desechó infinidad de contratos millonarios para publicar los secretos que podía poseer. Que rechazó increíbles recompensas por testificar contra los criminales que sin duda se habían confesado ante él.
El flaco se había vuelto tal vez, la persona más poderosa del país. Y nunca contó a nadie nada de lo que había escuchado en todo ese tiempo. Sin duda sabía escuchar.
La cosa es que en un reportaje que brindó el flaco, le preguntaron cuál era el secreto de su éxito, y cómo manejaba el hecho de tener tanto poder en sus manos.
-La verdad es que todo me importa tres carajos. -fue su respuesta.
Este rapto de sinceridad fue el principio del fin del imperio que había levantado.
Aparentemente, la gente quería ser escuchada, pero más que nada, que se les diera importancia a sus palabras.
De a poco, el flaco fue quedando desplazado y olvidado por la sociedad, pero es bien sabido que en definitiva ésto jamás le importó.

FINAL ALTERNATIVO: By Rosarino Exiliado

” es bien sabido que la gente cuando logra una fortuna, todos los problemas de los demás se los pasa por el toor…”

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2 Respuestas a “Se Sabe Escuchar

  1. Se agradece la mencion al final alternativo. Cualquier cosa, cedo
    los derechos de autor. Saludos

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