Por Qué?

Me preguntás por qué lo hice.
Bueno, mirá, eso es fácil de explicar. La cosa es que yo estaba tomando mi taza de café con leche diaria cuando vi el cartel luminoso a través de la ventana. ‘Camine’ decía en luces verdes, así que me levanté y empecé a caminar alrededor de la mesa, luego de unos minutos me pareció una estupidez hacer eso ya que estaba medio mareado, y decidí detenerme. Si seré boludo, obviamente el café ya estaba frío, así que fui y lo tiré en la pileta de la cocina. Me quedé mirando como iba desapareciendo todo el líquido.
Cómo iba a saberlo en ese momento? La taza estaba vacía ahora, hueca e inservible, y la arrojé fuertemente contra el piso. Cangrejo tosió (ese es mi gato, ya lo conocías), sacudió la cola y se fue al dormitorio, cruzado de brazos y negando con la cabeza.
‘Hay alguien en la puerta’ se volvió para decir, pero sin darle mucha importancia a ese hecho.
Tiempo atrás aprendí que Cangrejo siempre tiene razón (aunque a veces él preferiría tener un ratón), por lo que fui a abrir la puerta de entrada. No vaya a ser que estén vendiendo perchas para mortadela y yo me pierda la oferta.
Ella estaba en la vereda corriendo en círculos y sacudiendo los brazos mientras gritaba cosas sobre tucanes azules y conejos intermitentes, algo así.
Le grité para que me escuche, ‘Se fueron esta mañana. Ahora sólo quedaron caracoles de cola verde!’ Miré el tapial para asegurarme, y efectivamente ahí estaban. Se los señalé y sonreí.
‘Cactus!’ Dijo la chica asintiendo fuertemente con la cabeza. ‘Sí, el domingo que viene.’ contesté, la saludé y entré a casa. Pobre piba, parece que los extrañaba bastante.
Ahí me di cuenta de mi error al tirar el café.
‘Hazlo’ dijo una voz aguda. ‘Doe het’ dijo otra en alemán.
Casi piso por accidente la fila de hormigas que llevaban los pedazos de la taza inservible y de todas las otras rotas de septiembre. Ahí debajo de la mesa, estaba esta especie de Torre de Babel construida con todos esos pedazos.
‘Faccialo’ ‘Dale, pelotudo!’ decían las hormigas. Me senté en una silla y vi que afuera oscurecía.
‘No, no es apropiado en este momento’, dije. Una me llamó ‘pajero’ en respuesta.
‘Cortala, ya va.’ expuse en un tono definitivo.
Las voces se callaron de ahí en más. Minutos después, apareció este escarabajo en el rincón, estaba con el termo debajo del brazo y fumando un habano, eso explicaba el aroma a tabaco en la sala. Se sacó los anteojos y preguntó con acento paraguayo:
‘Qué estás esperando, chamigo?’
‘Que saques la foto, campeón. No hay manera de que lo haga si no sacás la foto.’

Apagó el habano, suspiró y me convidó un mate. Detrás mío, Cangrejo se aclaró la garganta. Giré y lo vi escupir una bola de pelos, luego me mostró la cámara.
Sonreí.

Anuncios

3 Respuestas a “Por Qué?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s